CUANDO LA PAREJA LLEGA A SU FIN.
Las parejas se forman por algo, que puede ser muy fuerte o no
tanto, pero siempre se forman por algún motivo, no de casualidad.
El motivo puede ser la soledad, la atracción física, el sexo,
una necesidad económica, un capricho, un antojo, un embarazo, o también y porque
no un afecto que empieza a crecer.
Al comienzo las parejas no son más que un proyecto, y luego para
que se consoliden debe haber un aporte de ambas partes, de tolerancia, de
comprensión, de ayuda y de libertad, para poder ir construyendo entre los dos
un camino de amor y la pareja crecer y fortalecerse.
Es muy importante que exista confianza, tolerancia, es decir no
querer cambiar al otro, sino más bien aceptarlo como es con lo bueno y lo malo
que tiene, también es importante el respeto, y la libertad, incluso yo diría
que este es el aspecto más importante, que cada uno tenga sus espacios, sus relaciones
y que el otro confié, sin celos, sin desconfianzas, sin hacer crisis.
El que está leyendo esto dice y bueno y la pasión, el llamado
amor, el sexo donde está, sin duda que debe existir, pero ese es un aspecto muy
universal, es decir a un hombre pueden gustarle, muchas mujeres, y a una mujer
lo mismo con muchos hombres pero quien la comprenda, tolere y acepte: es único.
La pasión es el toque inicial para que haya un acercamiento
físico, pero puede quedar solo en eso y entonces si la pareja solo está para
irse a la cama y pasarla re bien, no es una pareja, serán buenos amantes,
amigos con derecho a intimidad, etc., pero no una sólida pareja.
Además el sexo , las relaciones íntimas son una construcción
entre ambos, que va creciendo en la medida que la pareja madura, crece y se va
conociendo y aceptando ,entonces también el sexo se va aprendiendo, ya que el
sexo en general es más carnal, pasional y sin sentimientos.
Lo que más difícil hace que las parejas duren o se mantengan es a
veces lo apresurado de su formación y lo rápido de irse a la cama y a convivir,
como si eso fuera un seguro de “pareja buena”.
Otro aspecto muy difícil de solucionar es el de convivencia, el
no caer en la rutina, en las críticas, en el mal trato, en las críticas del
otro ante terceros, de la familia o extraños, las discusiones por las familias
de cada uno (suegros, hermanos, cuñados etc.) y los temas económicos.
Además la pasión en el aspecto más directo, eso que te mueve por
dentro por la otra persona, que es un deseo de estar con ella y de tener
relaciones sexuales y mimos es un estado que no se puede mantener en el tiempo, es pasajero,
entonces comenzaran los reproches, “antes lo hacíamos todos los días” antes
eras más atento”, ahora estás cansado, etc., etc.
Lo que pasa que quien se queda con esa primera etapa de “enamoramiento”
y piensa que será para toda la vida parte de un gran error, eso hay que
construirlo día a día y esa pasión inicial luego con la rutina, con la
seguridad de que estamos juntos se va perdiendo y es natural, por eso lo del
principio el respeto, la aceptación, la libertad y el construir un proyecto
juntos es lo que hace que la pareja crezca y sea mejor en todo.
Cuando empiezan los problemas, en la pareja como discusiones,
por temas chiquitos, por dinero, por sexo etc., son todos ellos síntomas de que
la relación está empezando a deteriorarse y si no se hace nada a tiempo
empezaran los reproches, las críticas y el no perdonarse algunas cosas que solo
tienen un final : la inevitable separación de la pareja.
Las técnicas de sentarse a hablar un fin de semana y descargar
todos los reclamos al otro y “ aparentemente llegar a un acuerdo” no es más que
un intento fallido, un paliativo que no cambia nada, ya que el fondo de la relación
sigue igual y por una charla no se puede arreglar.
Si uno es controlador, la otra es celosa, si no se tratan bien
si hay peleas y reclamos no se mejora por una charla.
Tampoco sirve el camino de arreglarlo todo en la cama, “estamos re mal, nos decimos de todo pero
tuvimos un sexo muy bueno y entonces las cosas quedaron “bien”, eso es solo un
momento de placer, que seguramente se disfrute, pero que no soluciona para nada
el tema central de la relación de pareja.
Para tener buen sexo, no es necesario tener una pareja, se puede
tener buen sexo con un amigo, un amante cuando se quiere y se puede, sin tocar
para nada los temas de la convivencia y de la vida misma.
Cuando se empiezan a reprochar las llegadas tardes, la forma de
vestirse, o las preguntas del tipo:” donde estuviste? ¿A qué hora saliste? es que hay desconfianza, que hay un
pensamiento de presunta “infidelidad” y así se destruye todo, ya que la
confianza es la base de la pareja y del amor, aceptando al otro como es, sin
querer cambiarlo.
Entonces si bien la
separación y es un proceso doloroso, es “una perdida” y existen muchas ideas y
sentimientos encontrados, desde la soledad, hasta los económicos o la perdida
de una rutina que aunque no del todo satisfactoria la continuábamos y al
separarse todo eso desaparece.
Es el momento de procesar la ruptura, la pérdida, y es un duelo,
y para hacer un duelo se debe pasar primero por un fuerte y profundo dolor,
para desde ese lugar construir una separación buena, aceptable y dejarnos
nuevamente disponibles para recibir otro amor o formar otra pareja.
La felicidad futura de
una persona que termina una relación de pareja dependerá de cómo procese esa pérdida,
ese duelo y completarlo sin engañarse.
Solo haciendo un proceso de duelo y terminándolo estaremos en condiciones
de iniciar una nueva relación, del contrario es muy probable que quedemos
atrapados en la pareja anterior y siempre estemos recordándola, como la
mejor e intentando rescatarla.
Todos esos intentos tienen un solo destino: el fracaso, con más
dolor, y más soledad y cortándonos la posibilidad de empezar una nueva relación
sin el peso de la anterior.
Por eso cuando se perciben los primeros síntomas de que la
pareja no funciona y luego de algún intento de reconciliación la situación
permanece incambiada se debe realizar la separación definitiva, sin las idas y
vueltas que son típicas de los manipuladores y de los inmaduros.
Todos conocemos personas que terminaron su relación de pareja
por qué no funcionaba, hicieron una buena separación y hoy tienen sus nuevas
parejas cada uno y con la experiencia vivida son mucho más felices y tienen una
vida plena, sin estar mirando lo que está haciendo el ex.
A veces es necesario recurrir a la ayuda de un terapeuta cundo
no somos capaces de cortar la relación y es muy recomendable recibir la ayuda
de un profesional para acompañarnos en ese periodo de ruptura.
Incluso a veces es difícil realizarlo pese a la ayuda
terapéutica, ya que una parte es obsesiva y no quiere terminar, y manipula,
controla, critica, insulta y hasta se pone violento.
En estos casos es una posible solución el alejarse lo más
posible, mudarse de casa a un barrio distante, dejar las relaciones en común
que son siempre una fuente de “ lleva y trae”, dejar de concurrir a lugares
donde se puedan encontrar, es decir en esa primera etapa del duelo por
separación es fundamental dejar de tener contacto físico y visual, luego el
tiempo pondrá las cosas en su lugar y no será necesario estar tan pendiente del
ex, ya que se irá diluyendo hasta desaparecer del mundo afectivo y de nuestros
pensamientos.
Finalmente la receta muy popular de que “un clavo saca otro” no
es tan así, no es muy aconsejable ya que en vez de terminar de forma
definitiva, lo que hacemos es iniciar otra relación y de momento nos anestesiamos
con ella, olvidamos lo anterior, pero en ese intento nos relaciones con la
persona incorrecta, ya que lo importante es que alguien ocupe ese lugar y
generalmente no es bien elegida esa pareja.
Lo clave es tener conciencia de que la pareja no da para más,
que se terminó y mantenerse en esa postura, sin ceder a los momentos de
soledad, o de recuerdos y poder mirar la vida en su plenitud y atreverse a
vivir la experiencia de un nuevo amor, de una nueva relación que estudiaremos
muy bien antes de concretarla para no sufrir y porque ya tenemos experiencia de
lo que es una mala pareja.
El amor nos puede estar esperando en la esquina, solo que si no
terminamos la relación anterior quizás no la vemos y pase a nuestro lado y no
la percibamos, ya que seguimos enganchados en la relación enfermiza que nos
cuesta terminar.
Solo cuando cerramos una relación anterior, de forma definitiva
y que nos perturbe más, estaremos en condiciones de intentar iniciar una nueva
relación.
Si hay hijos de la anterior relación es de tener en cuenta como
están ellos con su padre, ya que la presencia de un nuevo “hombre” en casa, o
en paseos, psicológicamente puede ser no aceptada por los hijos y complicar más
aun los términos de la separación.
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