PARA
TENER UNA BUENA VIDA
Muchas veces nos preguntamos por qué no tenemos una buena vida y
de inmediato lo asociamos con la carencia de algo que nos falta: si lo tuviera
entonces tendría una mejor vida.
En general pensamos que una buena vida es ser exitoso en este
plano, tener un buen trabajo, ahorros, poder comprar la casa, el auto, el
teléfono de alta gama, hacer viajes, tener una pareja estable, que sea amable,
entre otras cosas.
El tema se complica un poco cuando empezamos a ver que pese a
tener algunas de las cosas (materiales) que nombramos anteriormente igualmente
no tenemos una buena vida, ya que queremos que la casa sea más grande, o en
otro barrio, o que mi salario sea más alto, o mi coche de tal marca, o que mi
pareja sea además de eso un excelente amante, proveedor y contenedor, entre
otras cosas.
Tener una buena vida es vivir bien en este plano, ya que
nosotros como seres humanos tenemos un cuerpo y un ego que nos acompañara hasta
la muerte, por lo cual deseamos que la buena vida se de acá, en este plano, no
en otra vida u otro estado.
Las personas que están más avanzadas en su cumplimiento de su
vida en este plano 3D, a veces llamadas espirituales, estudiosos, iluminados, etc.,
deben vivir en este plano, con su personaje, con su ego a cuestas, por lo tanto,
para ser espiritual no es necesario aislarnos de las cosas que la actual
sociedad de consumo nos ofrece.
La verdadera vida espiritual se manifiesta en el día a día, en
las tareas de este mundo lleno de trámites, burocracia, normas y leyes.
Así cuando estamos en la cola para pagar una factura, si estamos
en paz, si estamos recorriendo un camino espiritual, es decir en contacto con
nuestra alma, aceptamos la cola, la demora con una sonrisa, sin dejar que el
ego salga a pelear, a juzgar o criticar.
Lo importante en general no es saber, o acumular conocimientos,
con cursos, títulos o masters, lo importante es aplicar los conocimientos
adquiridos en el día a día en este presente, que es el único lugar donde lo
podemos aplicar.
Saber en sí mismo no es nada, lo importante es actuar, aplicar
las enseñanzas en esta vida.
El ego con su visión nos enseña la línea del tiempo, como una
línea horizontal, a la izquierda el pasado, a la derecha el futuro y en el
centro el presente.
El pasado ya paso, es inamovible, no lo podemos cambiar, no lo
podemos modificar, ya fue, el futuro aun no llego, no existe, no sabemos cómo
será, ni si será.
Nuestro ego nos hace vivir con culpas por el pasado, por lo que
hicimos mal o dejamos de hacer y con miedo por el futuro que desconocemos, el
lugar para actuar sin culpas ni miedos es el presente, este momento.
Por momentos el pasado no sanado, no disuelto nos invade el
presente y se instala ahí, consumiendo energía y llenándonos de culpas, por
momentos la ansiedad por lo que va a pasar en el futuro, nos invade también el
presente y nos quedamos con un presente muy reducido, aunque es el único lugar
donde podemos actuar, decidir y amar.
En una concepción un poco más cuántica podemos definir la línea
del tiempo como una línea vertical donde arriba está el pasado, abajo el futuro
y en el centro el presente.
Pero lo que realmente sucede es que esa línea vertical se va
achicando hasta convertirse en solamente un punto, donde está el pasado, el
presente y el futuro, ya que esa división es una creación de nuestro ego.
Si en este presente me molesta algo del pasado es que no lo pude
superar aun, que lo siento en este presente y me molesta, y si algo del futuro
me pone muy inquieto y ansiosos es que mi miedo me está frenando como una
enorme negación.
De manera que por todo lo anterior una buena vida sería algo
bien distinto a lo enunciado inicialmente: ya no es poseer bienes o relaciones
o posiciones, es más bien poder estar en este presente único, reconociendo al pasado,
pero no sufriendo por lo que ya paso y esperando a los próximos presentes que
serán el futuro, sin ansiedad, sin miedo y nos quedamos con un presente para nosotros
con toda nuestra capacidad de actuar, decidir y amar.
El dolor es inevitable, cuando suceden ciertos eventos sentimos
dolor, pero el dolor pasa, ya sea un golpe, una ruptura de corazón, ese dolor
pasa y seguramente aprendimos la lección para no volver a sufrir dolor por lo
mismo otra vez.
Ahora el sufrimiento que es lo que la mayoría de las personas
sienten y viven con él es optativo, si disolvemos el asunto que nos molesta,
que nos causó el dolor, si entendemos lo que sucedió, no habrá sufrimiento,
pero si nos ponemos en la posición de víctima y nos acostumbramos a quejarnos
el sufrimiento será eterno y nuestra elección.
De manera que una buena vida es hacer los duelos por los
dolores, disolverlos, no sentir culpas, ni miedos, estar en paz, es decir dejar
de pelear, perdonar, que es dejar de castigarnos con culpas, tener compasión
que es ayudar al otro, pero no desde un lugar de yo puedo, yo sé yo soy mejor,
sino más bien ayudar desde el mismo lugar del que recibe la ayuda.
La gratitud es muy importante, dar gracias, agradecer lo que tenemos,
pero básicamente agradecer porque si, por nada en concreto y para finalizar estos
pasos tener una mente atenta al presente, al momento, a este aquí y ahora y
vivirlo libremente.
Al sentir paz interior, al estar en plenitud, mas allá de las
cosas que tenemos, estaremos disfrutando de todo: del clima, las enseñanzas,
las relaciones, y el pago de nuestras cuentas, entre otras cosas.
Así viviendo en paz interior, auto perdonados, en compasión,
gratitud y en el presente, podremos llegar a tener una buena vida, pese a todas
las noticas policiales de los informativos, ya que estaremos en estado de
felicidad y pese a los conflictos que se nos presentaran siempre, nos
sentiremos bien.
Nos sentiremos en contacto con nuestro ser, con nuestra alma y
sabremos que no estamos solos, que siempre estas contigo, que las cosas como
son está bien para mí, que no necesito pelear con el otro, porque nuestro ser
lo sabe todo y nosotros estamos aquí en la tierra para cumplir una vida con
nuestro cuerpo, donde vinimos a aprender, a cumplir con nuestra misión de
aprendizaje.
Nuestro ser no tiene ego, no tiene máscaras, no manipula, no compara,
no critica, no juzga, entre otras acciones, ya que no necesita nada de eso para
ser y acompañarnos en nuestra experiencia de encarnación terrenal, donde somos
un personaje, con un nombre, un numero de documento, una historia de estudios y
experiencias, hasta que el cuerpo muera, el ego desaparezca y nuestra alma
regrese al universo, al creador.
Frank.