martes, 12 de febrero de 2019

LAS VERDADERAS CAUSAS DE NUESTROS PROBLEMAS


Las verdaderas causas de nuestros problemas.

Después necesitamos observar para descubrir cuáles son las causas de nuestros problemas. Los problemas no existen simplemente por sí mismos, ni surgen de la nada. Tiene que haber una causa, y por supuesto hay muchos niveles de factores que están involucrados en producir una situación insatisfactoria. Por ejemplo, cuando hay conflictos de personalidad en una relación, puede haber factores adicionales que compliquen el asunto, tales como la economía (que no haya suficiente dinero, etc.), problemas con los hijos o problemas con otros familiares. Puede haber todo tipo de circunstancias que estén contribuyendo al problema. Pero el Buda dijo que debemos profundizar cada vez más para encontrar cuál es la causa más profunda de nuestros problemas; y la causa más profunda de nuestros problemas es nuestra confusión sobre la realidad. 
Tenemos infelicidad, tenemos dolor y eso, por supuesto, proviene de algún tipo de causa. Por ejemplo, podríamos estar actuando de un modo muy inquietante, con mucha ira. Nadie es feliz cuando está enojado, ¿verdad? Entonces necesitamos reconocer que la ira está causando nuestra infelicidad y que tenemos que deshacernos de ella de algún modo.
Nuestro problema, el que nos está haciendo infelices, también podría ser que nos preocupamos todo el tiempo. Preocuparse es un estado mental muy desagradable. Nadie es feliz mientras está preocupado, ¿verdad? Shantideva, un gran maestro budista indio, dijo que, si estás en una situación difícil y puedes hacer algo para cambiarla, ¿por qué preocuparse? Simplemente cámbiala. Preocuparse no va a ayudar. Y si no puedes hacer nada para cambiarla, ¿por qué preocuparse? Eso tampoco va a ayudar. Así que tenemos confusión sobre lo inútil de preocuparse, y por lo tanto continuamos preocupándonos. El punto es que no se obtiene ningún beneficio de preocuparse.
También tenemos otro nivel de problema que es el problema de no estar nunca satisfechos. Experimentamos momentos de estar felices, por supuesto, pero desafortunadamente no duran para siempre, y siempre queremos más. Nunca es satisfactorio. No estamos satisfechos con comer nuestra comida favorita sólo una vez, ¿verdad? Queremos comerla una y otra vez. Y si comemos demasiado de ella en una sola sentada, entonces la felicidad que teníamos al principio se transforma en un dolor de estómago. Así es que estamos un poco confundidos sobre este tipo de felicidad. En vez de simplemente disfrutarla por lo que es y darnos cuenta de que no va durar y nunca nos va a satisfacer, nos colgamos de ella; y cuando perdemos esa felicidad, nos sentimos muy infelices.
Es como estar con un amigo querido o un ser amado que luego nos deja. Por supuesto que van a dejarnos en algún momento, por eso necesitamos disfrutar del tiempo que estamos con ellos. Hay una imagen muy bella que usamos en ocasiones. Cuando alguien maravilloso que amamos muchísimo llega a nuestra vida, es como un pájaro salvaje que se posa en nuestra ventana. Cuando el pájaro salvaje viene a nuestra ventana, podemos disfrutar de la belleza de su compañía, pero tras un rato el pájaro se irá volando, por supuesto, porque es libre. Y si somos muy gentiles tal vez el pájaro volverá. Pero si atrapamos al pájaro y lo ponemos en una jaula, el pájaro va ser muy infeliz y podría incluso morir. Asimismo, esta gente llega a nuestra vida como este precioso pájaro salvaje, y lo mejor que podemos hacer es disfrutar el tiempo que están con nosotros. Cuando se marchan por cualquier motivo, por la cantidad de tiempo que sea, bien, esto pasa. Si estamos relajados y en calma al respecto y no hacemos demandas del tipo “no me dejes nunca, no puedo vivir sin ti” y ese tipo de cosas, entonces lo más probable es que vuelvan. Si no, nuestro aferramiento y nuestra actitud demandante sólo los ahuyentarán.
Cuando estamos confusos sobre la naturaleza de nuestra felicidad ordinaria y los placeres en la vida, por supuesto que tenemos problemas. No podemos ni siquiera disfrutar de los momentos felices que tenemos porque estamos preocupados y temerosos de que vamos a perderlos. Somos como un perro con un plato de comida: el perro está comiendo pero también está mirando alrededor y gruñendo para asegurarse de que nadie venga a quitársela. A veces somos así, ¿cierto? En lugar de simplemente disfrutar lo que tenemos y aceptar que cuando termina, termina. Por supuesto que esto no es tan simple como suena, tal vez ni siquiera suena simple, pero requiere entrenamiento, acostumbrarnos a diferentes formas de ver las cosas en la vida.
La verdadera cesación de nuestros problemas
El Buda dijo que es posible cesar nuestros problemas para siempre y la forma de hacerlo es deshaciéndonos de las causas. Ese es un enfoque muy racional, muy lógico. Si te deshaces del combustible, no habrá más fuego. Y es posible, dijo el Buda, deshacerse de estos problemas de forma definitiva.
No queremos estar satisfechos simplemente con una libertad temporal de estos problemas, ¿verdad? Es como ir a dormir; cuando duermes no tienes el problema de las relaciones difíciles. Así que esa no es la solución, porque cuando te despiertas el problema aún está ahí. Es como cuando vas de vacaciones a algún lugar, pero tienes que volver a casa, y cuando vuelves a casa los problemas siguen ahí. Entonces las vacaciones no son la mejor solución, la solución más profundamente duradera.
El Buda tampoco estaba diciendo que simplemente nos callemos, aceptemos nuestros problemas y convivamos con ellos, porque esa tampoco es una muy buena solución, ¿o sí? Porque entonces nos sentimos bastante impotentes, no hay nada que podamos hacer, así que nos damos por vencidos y ni siquiera lo intentamos. Es muy importante que intentemos superar nuestros problemas. Incluso si no hacemos un gran progreso, al menos sentiremos que lo hemos intentado.


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