Las verdaderas causas de nuestros
problemas.
Después necesitamos
observar para descubrir cuáles son las causas de nuestros problemas. Los
problemas no existen simplemente por sí mismos, ni surgen de la nada. Tiene que
haber una causa, y por supuesto hay muchos niveles de factores que están
involucrados en producir una situación insatisfactoria. Por ejemplo, cuando hay
conflictos de personalidad en una relación, puede haber factores adicionales
que compliquen el asunto, tales como la economía (que no haya suficiente
dinero, etc.), problemas con los hijos o problemas con otros familiares. Puede
haber todo tipo de circunstancias que estén contribuyendo al problema. Pero el
Buda dijo que debemos profundizar cada vez más para encontrar cuál es la causa
más profunda de nuestros problemas; y la causa más profunda de nuestros
problemas es nuestra confusión sobre la realidad.
Tenemos
infelicidad, tenemos dolor y eso, por supuesto, proviene de algún tipo de
causa. Por ejemplo, podríamos estar actuando de un modo muy inquietante, con
mucha ira. Nadie es feliz cuando está enojado, ¿verdad? Entonces necesitamos
reconocer que la ira está causando nuestra infelicidad y que tenemos que
deshacernos de ella de algún modo.
Nuestro problema,
el que nos está haciendo infelices, también podría ser que nos preocupamos todo
el tiempo. Preocuparse es un estado mental muy desagradable. Nadie es feliz
mientras está preocupado, ¿verdad? Shantideva, un gran maestro budista indio,
dijo que, si estás en una situación difícil y puedes hacer algo para cambiarla,
¿por qué preocuparse? Simplemente cámbiala. Preocuparse no va a ayudar. Y si no
puedes hacer nada para cambiarla, ¿por qué preocuparse? Eso tampoco va a ayudar.
Así que tenemos confusión sobre lo inútil de preocuparse, y por lo tanto
continuamos preocupándonos. El punto es que no se obtiene ningún beneficio de
preocuparse.
También tenemos
otro nivel de problema que es el problema de no estar nunca satisfechos.
Experimentamos momentos de estar felices, por supuesto, pero desafortunadamente
no duran para siempre, y siempre queremos más. Nunca es satisfactorio. No
estamos satisfechos con comer nuestra comida favorita sólo una vez, ¿verdad?
Queremos comerla una y otra vez. Y si comemos demasiado de ella en una sola
sentada, entonces la felicidad que teníamos al principio se transforma en un
dolor de estómago. Así es que estamos un poco confundidos sobre este tipo de
felicidad. En vez de simplemente disfrutarla por lo que es y darnos cuenta de
que no va durar y nunca nos va a satisfacer, nos colgamos de ella; y cuando
perdemos esa felicidad, nos sentimos muy infelices.
Es como estar con
un amigo querido o un ser amado que luego nos deja. Por supuesto que van a
dejarnos en algún momento, por eso necesitamos disfrutar del tiempo que estamos
con ellos. Hay una imagen muy bella que usamos en ocasiones. Cuando alguien
maravilloso que amamos muchísimo llega a nuestra vida, es como un pájaro
salvaje que se posa en nuestra ventana. Cuando el pájaro salvaje viene a
nuestra ventana, podemos disfrutar de la belleza de su compañía, pero tras un
rato el pájaro se irá volando, por supuesto, porque es libre. Y si somos muy
gentiles tal vez el pájaro volverá. Pero si atrapamos al pájaro y lo ponemos en
una jaula, el pájaro va ser muy infeliz y podría incluso morir. Asimismo, esta
gente llega a nuestra vida como este precioso pájaro salvaje, y lo mejor que
podemos hacer es disfrutar el tiempo que están con nosotros. Cuando se marchan
por cualquier motivo, por la cantidad de tiempo que sea, bien, esto pasa. Si
estamos relajados y en calma al respecto y no hacemos demandas del tipo “no me
dejes nunca, no puedo vivir sin ti” y ese tipo de cosas, entonces lo más
probable es que vuelvan. Si no, nuestro aferramiento y nuestra actitud
demandante sólo los ahuyentarán.
Cuando estamos
confusos sobre la naturaleza de nuestra felicidad ordinaria y los placeres en
la vida, por supuesto que tenemos problemas. No podemos ni siquiera disfrutar
de los momentos felices que tenemos porque estamos preocupados y temerosos de
que vamos a perderlos. Somos como un perro con un plato de comida: el perro
está comiendo pero también está mirando alrededor y gruñendo para asegurarse de
que nadie venga a quitársela. A veces somos así, ¿cierto? En lugar de
simplemente disfrutar lo que tenemos y aceptar que cuando termina, termina. Por
supuesto que esto no es tan simple como suena, tal vez ni siquiera suena
simple, pero requiere entrenamiento, acostumbrarnos a diferentes formas de ver
las cosas en la vida.
La verdadera
cesación de nuestros problemas
El Buda dijo que es
posible cesar nuestros problemas para siempre y la forma de hacerlo es
deshaciéndonos de las causas. Ese es un enfoque muy racional, muy lógico. Si te
deshaces del combustible, no habrá más fuego. Y es posible, dijo el Buda,
deshacerse de estos problemas de forma definitiva.
No queremos estar
satisfechos simplemente con una libertad temporal de estos problemas, ¿verdad?
Es como ir a dormir; cuando duermes no tienes el problema de las relaciones
difíciles. Así que esa no es la solución, porque cuando te despiertas el
problema aún está ahí. Es como cuando vas de vacaciones a algún lugar, pero
tienes que volver a casa, y cuando vuelves a casa los problemas siguen ahí.
Entonces las vacaciones no son la mejor solución, la solución más profundamente
duradera.
El Buda tampoco
estaba diciendo que simplemente nos callemos, aceptemos nuestros problemas y
convivamos con ellos, porque esa tampoco es una muy buena solución, ¿o sí?
Porque entonces nos sentimos bastante impotentes, no hay nada que podamos
hacer, así que nos damos por vencidos y ni siquiera lo intentamos. Es muy
importante que intentemos superar nuestros problemas. Incluso si no hacemos un
gran progreso, al menos sentiremos que lo hemos intentado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario