El Espíritu Santo:
Es
el mediador entre las ilusiones y la verdad. Puesto que tiene que salvar la
brecha entre la realidad y los sueños, la percepción conduce al conocimiento a
través de la gracia que Dios le ha dado para que sea el regalo que le hace a todo
aquel que acude a Él en busca de la verdad. A través del puente que Él tiende
se llevan todos los sueños ante la verdad para que la luz del conocimiento los
disipe. Allí los sonidos y las imágenes se descartan para siempre. Y donde
antes se percibían, el perdón ha hecho posible el tranquilo final de la
percepción.
2. El objetivo de las
enseñanzas del Espíritu Santo es precisamente acabar con los sueños.
Pues todo sonido e imagen tiene que transformarse de testigo del miedo en
testigo del amor. Y cuando esto se logre, el aprendizaje habrá alcanzado el
único objetivo que jamás tuvo realmente.
Pues el aprendizaje, tal como el
Espíritu Santo lo utiliza a fin de alcanzar el resultado que Él percibe para
él, se convierte en el medio que se transciende a sí mismo, de manera que pueda
ser reemplazado por la Verdad Eterna.
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