EXPRESAR LAS
EMOCIONES.
Poder expresar las emociones que sentimos es
fundamental para alcanzar nuestra paz interior, nuestra plenitud y tener una
buena vida.
Las emociones se manifiestan en todo acto de
vida, nuestro o de nuestro entorno, así sentimos alegría, tristeza, dolor,
rabia, soledad, incomprensión, etc.
Esas emociones deben ser manifestadas,
expresadas al otro o dichas verbalmente hacia afuera, por ejemplo estoy triste
por…….tal cosa, me ofendiste al decir
aquello, me gusta que me digas…tal cosa, me siento muy bien cuando me
haces tal cosa…etc.
En la medida que las expresamos nuestras
emociones, nos liberamos de su carga y su influencia en nuestros pensamientos y
acciones, por el contrario cuando no las podemos expresar, cuando las reprimimos
se nos van acumulando en nuestra mente y en nuestro cuerpo y se manifiestan
como dificultades para relacionarte con los otros, para que te entiendan, para
que te vean como realmente eres…etc.
Por otro lado aparecen los síntomas en nuestro
cuerpo, como dolencias, dolores de cabeza, de otras partes del cuerpo y
problemas en nuestros órganos, intestinos, hígado, corazón, etc.
Toda represión de las emociones nos provoca un
síntoma en el cuerpo y una creencia en nuestra mente, lo que nos va condicionando
en nuestra marcha por la vida y reduciendo nuestra capacidad de solucionar
conflictos o de tener relaciones sanas.
Cuando esa emoción no solo no la expresamos, no
la decimos a quien no las provoco sino que además la vivimos en soledad, y como
que no hay solución es cuando se comienza a enfermarse el cuerpo, y aparecen
síntomas de tal o cual enfermedad, que es una respuesta biológica de nuestra
mente para solucionar lo producido por la emoción reprimida.
Por eso es importante para nuestra calidad de
vida, de poder llegar a vivir en paz interior, en plenitud: expresar lo que
sentimos en cada una de las situaciones que las emociones nos abruman, nos
toman y nos perturban en nuestras decisiones y pensamientos.
Cuando liberamos esa emoción y la vivimos a
plenitud, experimentamos un cambio enorme en nosotros, por un lado alivio, por
otro alegría y mucho placer.
Por
ejemplo si nos damos un beso de amor y no expresamos realmente lo que sentimos
y aparentamos que está todo bien, estamos reprimiendo algo, eso que sentimos,
que no nos animamos a decir, a expresar, por temor a que el otro se sienta mal,
no lo entienda o se enoje.
Y la realidad es todo lo contrario, si al dar
ese beso, nos sentimos muy bien, muy feliz es momento de expresarlo y decirle
al otro todo lo bien que me siento y lo bien que me hace y expresarle lo que
sentimos plenamente.
De manera que el otro lo recibe, y como fue
dicho de forma autentica y verdadera, no se enojara, lo aceptara y tú te sentirás
mucho mejor y los siguientes besos los sentirás mucho más lindos, más ricos, más
sabrosos, ya que ya expresaste lo que sientes con ellos.
Este
ejemplo del beso se puede aplicar a cualquier otra acción y el mecanismo es
similar. Se vive mucho mejor al expresar lo que sentimos, sin el peso ni el
dolor de lo no dicho, de lo reprimido.
Vale también para cuando es de desagrado, cuando
algo no te gusta decirlo, y también eso traerá paz, serenidad y no generara
ninguna enfermedad.
Para poder experimentar ese camino de expresar
lo que sentimos y no decimos el camino seria de ir abriéndose en algunos
aspectos, en algunos temas y con algunas personas y experimentando lo que vamos
viviendo al expresar todo lo que sentimos.
Hay personas que dicen : “yo lo cuento todo”, no
me guardo nada, y eso las alivia, aunque al vivir en sociedad con ciertas
normas, no poder ir diciendo todo lo que sentimos en todos lados, de manera que
siempre hay cosas que no decimos y en especial aquellas que según nuestras
creencias son más complicadas de comentar.
De a poco podremos ir agregando otros temas y a
otras personas y entonces nos empezaremos a entrenar en expresar lo que
sentimos, sin temor, sin miedo y viviremos mucho mejor y en cuanto al placer
este será mucho más intenso, más pleno y satisfactorio.
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