PORQUE ACTUAMOS
COMO ACTUAMOS.
Muchas veces nos preguntamos a que se deben nuestros
comportamientos, nuestras actitudes frente a las situaciones de la vida diaria,
en ocasiones no sabemos a qué se deben esas conductas, sentimos que por
momentos actuamos en automático sin poder hacerlo de otra forma.
Como que no podemos intentar hacerlo de otra forma y entonces
actuamos, pensamos y decidimos de forma inconsciente, en automático.
Además, en general esas acciones son repetitivas, es decir las
repetimos en diferentes momentos de nuestra vida terrenal, volvemos a hacer,
decir o actuar de la misma manera.
De esto vamos a hablar un
poquito más en profundidad e intentare encontrar una explicación, para saber
las causas, como para poder modificar esos patrones de conducta.
Por una parte, traemos de nuestro sistema familiar, las
experiencias vividas de nuestros ancestros, de varias generaciones para atrás,
no solo de nuestros padres, abuelos y bisabuelos que son las más conocidas.
Tampoco importa si
conocimos o no a esa persona que estuvieron en nuestra familia antes que
nosotros, es lo mismo.
A esa influencia de como actuaron se les suma las propias experiencias
que vamos teniendo durante nuestra vida terrenal, algunas son coincidentes con
lo que viene del sistema familiar y en otros casos son bien diferentes.
De manera que actuamos como actuamos porque en gran parte ya lo traemos,
viene de otras generaciones: así podremos observar como decimos mi padre me
decía, mi madre me dijo, mi abuelo era igualito a mí, mi abuela me enseño tal y
cual cosa.
Es decir, vamos creando sistemas de pensamientos, de creencias
por lo que vivimos y reforzamos lo que repetimos, las que nos deben preocupar
son las creencias limitantes, ya que nos limitan y nos impiden ser felices.
Esas repeticiones se deben a que biológicamente pertenecemos a
una familia a un clan, y repetimos lo aprendido de los mayores por lealtades,
hoy se llaman lealtades invisibles ya que están en nuestro inconsciente y no
las percibimos.
Por qué somos leales a
los mandatos del sistema familiar, para seguir perteneciendo a él, para ser
reconocidos y protegidos ya que de apartarse seremos excluidos del clan y en la
antigüedad eso era como la muerte civil.
Como no las vemos, conscientemente las volvemos a repetir y si
no efectúanos un cambio, un movimiento las seguiremos repitiendo nosotros y
nuestros descendientes: hijos, nietos y más.
En todas las familias hay
un integrante que se revela contra esas repeticiones básicamente si hubo falta
de amor, de protección o de abandono y entonces hace todo lo posible para
sanarse y sanar a los otros integrantes de la familia.
La falta de amor, la falta de un padre o una madre, de un
abandono, de un maltrato, nos genera un vacío, un amor interrumpido que nos
hace buscar después como pareja o amigos a alguien similar, que se parezca a
papa o mama.
Ese dolor es el que hace tomar consciencia y ser el emergente o
sanador de la familia, no quiero seguir sufriendo, no quiero repetir las
historias de mis abuelos, padres etc.
No importa si de grandes tenemos una buena relación con nuestros
padres, o con alguno de ellos, lo que importa es como vivimos nosotros de niños
su relación, si se separaron, que sentimos, si tuvieron nuevas parejas y que
sentimos y que creencias inconscientes fuimos edificando.
La gran herramienta que tenemos para sanar: es el Perdón, el
perdón a nuestros padres y otros ancestros y el perdón a uno mismo: el auto
perdón.
El Perdón es aceptar lo que sucedió, sin juzgar, sin pelear, fue
lo que tenía que ser: mis padres hicieron lo mejor que pudieron es su momento,
por eso yo los acepto y me perdono.
Acepto a mis padres como fueron, ellos hicieron lo mejor que
pudieron en ese momento, y les agradezco que me hayan dado la vida, esto no
significa tapar los sufrimientos vividos, significa aceptar, eso es de ellos no
es mío, y entonces me perdono y me quedo en paz.
Dejo mis culpas, dejo de
pelear en la vida, como revancha, con bronca, con rencor: busco la paz, ya fue
suficiente el sufrimiento que padecí: No más Sufrimiento, No más dolor.
A veces se dice que somos según lo que pensamos, y estamos
viendo que no es tan así, ya que traemos en nuestro ADN todas las vivencias del
sistema familiar y de nuestras propias experiencias.
Las creencias limitantes condicionan por completo nuestra vida,
aunque rara vez somos conscientes de que las tenemos.
Que tenemos ese límite para todo, que nos impide hacer más
cosas, desarrollarnos y de ultima ser felices.
Hay una vocecita en nuestro interior que nos dice: esto no es
para ti, tú no tienes la capacidad suficiente, no tienes dinero, no tendrás tu
casa propia, no es el momento, estoy muy ocupado para ver esas cosas, mi
trabajo me absorbe, mi pareja me consume, mis hijos no me dejan tiempo libre.
Creencias más comunes: los políticos son todos, el futbol es una
estafa. La justicia no existe, las mujeres son todas iguales, los hombres solo
quieren divertirse, etc. etc.
Todas ellas y muchas más son creencias limitantes que nos
limitan, que nos ponen un freno y por eso son las que debemos desarmar.
Ahora esto no es mágico, ni con un curso de fin de semana se
resuelve, es un proceso de auto conocimiento y de trabajo personal, es decir
con uno mismo para toda la vida.
Después ya las
identificaras a esas creencias que volverán una y otra vez y será más fácil
detectarlas y disolverlas.
Por eso lo del título por que actuamos como actuamos: no es
porque somos así. Más alegres, más serios más jóvenes o más viejos, más altos o
más bajos, llevamos dentro nuestro desde que nacemos toda una batería de
condicionamientos del sistema familiar, que lógicamente y por lealtad familiar
las repetimos una y otra vez, aunque en el fondo son nuestras creencias o
nuestro sistema de creencias limitantes quien nos hacen actuar de una manera u
otra frente a un acontecimiento de la vida.
Esas creencias falsas, nos ponen un límite y nos definen en
nuestra vida y entonces somos como somos, son creencias falsas ya que nos hacen
creer que tienes un impedimento interno o externo para lograr lo que deseas.
Hay momentos en que, por miedo, no queremos arriesgarnos o al
fracaso y quedar en evidencia o al éxito, la fama y ser criticado, estar en las
redes sociales vulnerable a los comentarios de los otros.
Ese miedo es la gran limitante, el miedo es el enemigo del amor,
el miedo es lo contrario al amor, el miedo es el no amor.
Salirse de la zona de confort es básico, de otra manera nos
estamos limitando a lo conocido, a lo que creemos seguro y sin riesgos y eso no
existe.
Un camino para disolver las creencias limitantes es el siguiente
(entre otros tantos).
Tener claro lo que queremos, especificarlo, no una
generalización, quiero ser feliz o quiero tener dinero.
Pedir ayuda: al universo o quien tu creas Dios, centro
energético, ser superior, etc. Todo está bien cualquiera sea tu divinidad, pero
pide a ese ser superior para que te ayude.
Reconocer tus logros, reconocer todo lo que haces bien y todo lo
que lograste, rutinas, hábitos, horarios, estudios….
Agradecer, gratitud en todo y por todo, eso nos lleva a vivir en
abundancia, no me falta nada por eso agradezco lo que tengo y este momento.
Salir de la zona de confort, de tus limites como decía antes,
salir de las justificaciones y motivarte con tus acciones, con los pequeños
logros que vas haciendo.
Confiar en los procesos, llevan su tiempo, debemos tener
paciencia y seguir practicando todo lo dicho, no hay soluciones rápidas ni
mágicas, esas son generalmente del Ego y son falsas percepciones.
Todos venimos a este plano 3D, con nuestro Dharma, que son las
virtudes, talentos y dones que poseemos y que fueron recibidos de nuestros
ancestros.
Luego está el Karma, que tiene mala fama, como de algo malo,
algo insuperable, el Karma es Acción,
Cada acción tiene una consecuencia y de nuestras acciones
aprendemos, entonces el Karma no es malo, es solo la consecuencia de una acción
para poder aprender y utilizando nuestro Dharma (dones, talentos, virtudes),
aprenderemos a dejar el miedo a disolverlos y vivir en el Amor, amor grande
incondicional.
De manera que todo los que nos pasa, todo lo que actuamos es
perfecto, lo que sucede es que nuestra mente racional no lo entiende.
Actuamos en base a lo que traemos el Dharma y el Karma en cada
acción, que es un aprendizaje para vivir en paz. Perdón, gratitud, y en el
presente.

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